Shalom de Chile

 

 

Doctor Eli Schussheim:

 

“El arrepentimiento es una cicatriz que no se borra”

 

Presidente de Efrat - institución dedicada a evitar abortos en Israel- estuvo por primera vez en Chile, invitado por el Centro de Extensión Cultural del Maimonides School.

 

Por G.A.K.

 

“Quien salva una vida es como si salvara al mundo entero”. Esta frase de la Torá (Talmud Bavli, Sanedrín 37ª) es la que mueve, sin duda, al doctor Eli Schussheim (65). Presidente de la organización internacional Efrat desde hace casi tres décadas, este médico argentino que emigró a Israel a los 23 años vive en función de ofrecer conferencias donde y a quien le den la posibilidad: escuelas, hospitales, médicos, universidades, suma y sigue.

 

Se dedicó a la cirugía pensando que era la mejor forma de salvar vidas. No obstante, el éxito de una intervención quirúrgica, así como la efectividad de los medicamentos, son relativos.

 

Un día de 1977, después de haber atendido en su consultorio a una mujer quien le recordó que el niño de ocho años que la acompañaba había nacido gracias a su consejo de no abortar -pese a que los médicos se lo propusieron porque el bebé vendría con malformaciones-, el doctor Schussheim quedó en un estado emocional indescriptible.

 

En ese momento decidió continuar la obra de Herschel Feigenbaum, sobreviviente del Holocausto que fundó Efrat en memoria de más de un millón y medio de niños judíos asesinados durante la Shoá y con el objetivo de incrementar el índice de natalidad judía en Israel.

 

La tarea de Efrat es asistir a mujeres tanto solteras (30%) como casadas (70%, entre ellas ortodoxas) que han pensado en abortar debido a problemas económicos. “Al comienzo del embarazo, la mujer no siente nada y es muy fácil que decida no tener a su hijo. Nosotros le prometemos que vamos a acompañarla durante todo el período”, cuenta el doctor Schussheim, explicando que en Efrat trabajan 3.000 voluntarias tanto casadas como solteras, arrepentidas de haberse practicado un aborto.

 

Efrat financia -gracias a donaciones cuyo 50% proviene de judíos de la diáspora- todas las necesidades del bebé durante su primer año de vida: desde la alimentación hasta los pañales y la ropa, lo cual le significa US$1.000 anuales por niño.

 

El presidente de la organización señala que de 855 mujeres encuestadas que decidieron no tener a sus hijos (según un estudio encargado a dicha institución), el 97% declaró haberse arrepentido. “El arrepentimiento no es una enfermedad; no figura en un libro. Es una cicatriz mental que no se borra nunca. Como médico, puedo decir que es una afección psicológica terrible. De acuerdo a nuestra experiencia, podemos garantizar que la mujer que opta por tener a su hijo no se arrepentirá. Hemos ayudado a más de 20.000 mujeres y ninguna lo ha hecho”, sostiene Eli Schussheim.

 

 

Aporte eterno

 

Aclara que Efrat no decide por ellas. Sólo les entrega un consejo basado en 30 años de trayectoria de la organización. Sus logros son para él inconmensurables, ya que, según advierte, “una conversación de cinco minutos y una inversión de menos de $600.000 pesos, traen como recompensa lo más elevado que yo solía hacer: salvar la vida de un niño. Y junto con esto, la de todos sus descendientes, así como la de una madre que no veía otra alternativa que el aborto”.

 

Eli Schussheim comenta que muchas de las mujeres que han sido ayudadas por Efrat vuelven para agradecer. Y cuando se les pregunta por cuanto dinero darían a su hijo, ellas responden: “ni por un millón de dólares”.

 

“Efrat no es una organización ni ´pro-vida`, ni ideológica, ni religiosa, ni valórica, ni ética, ni política, ni filosófica. Jamás hemos argumentado que la mujer no tiene derecho a hacer algo. Somos una organización ´pro-decisión` y feminista porque nos preocupamos por el bien de la mujer. La ayudamos a decidir pero sobre la base del derecho al conocimiento. Le mostramos cómo se va formando el embrión; que tiene dentro un ser viviente, no un conjunto de células, y así despertamos en ella el instinto maternal. El aborto es la decisión más seria de la vida, la que tiene más repercusiones porque no se puede cambiar. Es un tema controvertido al cual nosotros le quitamos la polémica, por eso la gente nos acepta”, dice el doctor Schussheim.

 

Recuerda que Efrat es “la primera organización que fundó el pueblo judío” cuando Miriam, de sólo 6 años de edad, se opuso al decreto del faraón de Egipto y salvó la vida de Moisés. Posteriormente, el nombre de Miriam fue modificado en la Torá a Efrat, cuya raíz  en hebreo significa, en ambos casos, “multiplicad y fructificaos”.

 

El aporte en dinero que se hace a Efrat es eterno: la sobrevivencia del pueblo y el Estado de Israel.

 

Las donaciones se pueden realizar a través del sitio web www.efrat.org.il o directamente en el Maimonides School.

 

 Ventanas:

 

En Israel se practican aproximadamente 50.000 abortos al año. Su población es de seis millones de habitantes. En Chile se realizan entre 150.000 y 160.000. La población es de 15 millones de habitantes. Es decir, el número es prácticamente similar en ambos países.

 

En Israel se pierden nueve vidas por semana producto de accidentes de tránsito; entre una y dos por atentados terrositas y más de 900 debido a abortos.

 

Cuando existe el más mínimo peligro de riesgo para la madre durante el embarazo, el código legal del judaísmo desaparece, ya que la vida es su valor más elevado.

 

Muchas familias que han recibido la ayuda de Efrat y han mejorado su situación económica, se transforman en donantes de la organización.

 

Efrat busca hogares adoptivos para mujeres embarazadas solteras que han sido obligadas a abandonar la casa de sus padres.